es recomendable tener la pareja de perros con su hijo

Por M.V.Z. Miguel Ángel López Para muchas parejas hoy en día, la paternidad es muy lejana ya que eligen proseguir con sus estudios, viajar o tener una mejor coyuntura económica. De ahí que, eligen obtener o adoptar a una mascota y manejarla tal y como si fuera una parte de la familia.

Criar a un hijo es muy distinta de criar a una mascota. Las mascotas no surgen de nosotros, viven menos que un hijo y no hay esperanzas puestas en ellos. De un hijo, por otro lado, se estima estudio y también independencia a futuro. No obstante, los dos requieren una secuencia de compromisos y responsabilidades.

¿Cuándo adoptar otro perro?

Muchas familias desean adoptar una segunda mascota, pero no tienen idea bien cuándo llevarlo a cabo. Tienen que llevarlo a cabo en el momento en que su primer perro esté totalmente familiarizado con su forma de vida. Si decides tener un segundo cachorro en el momento en que lo que tienes en el hogar es menor de un año, se van a hacer buenos compañeros, pero asimismo va a ser mucho más bien difícil su educación por el hecho de que no van a estar tan atentos de su amo; lo que te va a llevar mucho más dedicación y tiempo a su educación básica, a enseñarles dónde comer, reposar y realizar sus pretensiones.

Si por contra tu primer perro es adulto y está educado va a ser él primordialmente quien le muestre al nuevo las reglas y prácticas de la vivienda; los sitios tolerados y dónde llevar a cabo cada cosa. Si andas entusiasmado en este punto, repasa nuestro articulo “¿Qué es el refuerzo positivo y negativo?”

¿De qué forma actúan los criadores?

Los criadores causantes son los que crían perros pero están atentos del mejoramiento de la raza y de dar un animal como ha de ser, sin defectos físicos o mentales.

No obstante entre los llamados “criadores causantes” están los que utilizan atravesar perros hermanos como medio para retener alguna característica genética que tengan en cuenta esencial. Tienden a ser cruces muy puntuales y específicas en líneas genéticas concretas. Pero aún de esta manera es riesgoso y puede ser aun mortal, si no se conoce la línea genética de estos perros, mostrándose taras hereditarias y innatas.

Egoísmo inseparable a la tipología de la relación:

La relación entre el perro y el humano no posee dificultad.

El perro usa al humano para someterse a él y subsistir, el humano emplea al perro para buscar confort sensible y compañía. No obstante, hablamos de una relación de naturaleza egoísta, en tanto que la disponibilidad sensible de los dos, singularmente del perro, es absoluta.

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