para ti la perra gorda y para mi el real

Todos conocemos el origen de los estos populares referidos a monedas, pero ocasionalmente es conveniente repasarlos para apreciar la cantidad a la que, de forma coloquial, hablamos.

Quizás las piezas mucho más usadas en nuestra jerga sean Perra Gordita y Perra Chavala. La perra gordita era el nombre informal con el que se llamaba la moneda de españa de la 1ª República, de diez céntimos de peseta. Este nombre le fue dado en referencia al león, al que se confundía con un perro que aparecía en el envés, también, se llamaba perra chavala en la moneda con iguales fundamentos en anverso y envés pero con la mitad de peso , tamaño y valor -5 céntimos-.

Origen de la expresión

En 1870 había una moneda en España que tenía un valor de diez céntimos de peseta. La peseta era la moneda que existía en España antes del euro. Las pesetas se dividían en céntimos, de la misma el euro. Ya que bien, existía una moneda que tenía un valor de diez céntimos de peseta y otra que tenía un valor de 5 céntimos de peseta.

A la moneda de diez céntimos de peseta la multitud le llamaba “perra gordita” ahora la moneda de 5 céntimos de peseta la multitud la llamaba “perra muchacha”.

El pelo y la rubia

Duro de plata que llamaban el «pelón», moneda de cinco pesetas que representa al rey Alfonso XIII niño. Moneda de peseta de 1937, acuñada en medio de una Guerra Civil de españa por el todavía gobierno republicano. Ahora entonces se la conocía como «la rubia».

Fuera del género de la calderilla hay mucho más ejemplos recordables del talento español para poner apodos en las monedas: tal es la situacion del «pelón», que era la manera habitual de referirse al duro de plata troquelado en el momento en que Alfonso XIII era niño. En esa temporada era usual que el dinero en monedas tuviese un valor considerablemente más prominente que en la segunda mitad del siglo XX, en el que la mayoría de ese valor se representaba a través de billetes. Con 2 duros de Alfonso XIII podías obtener unos buenos zapatos, y con un duro tenías dinero para abonar los próximos cincuenta café del bar de la esquina.

Deja un comentario