por que hecho tanto de menos a mi perro fallecido

Me lo encontré con cierta frecuencia. En la integridad de las situaciones con perros. No digo que no pase igual con gatos, pero yo no me he encontrado. Quizás sencillamente por el hecho de que no salir a pasear con ellos a la calle no favorece estos encuentros casuales. No sé.

Son personas a las que precisamente les agradan los perros, que se detienen a acariciar las mías y me dicen, tanto a mí como a ellos mismos, que tuvieron un perro, que lo desearon bastante, pero que lo pasaron tan mal en el momento en que murió que no se sugieren tener otro.

Adversidades en el desafío por mascotas

Una de las considerables adversidades que tienen la gente en el momento en que su mascota muere, es que frecuentemente no tienen la posibilidad de admitir el desafío de cara a la sociedad. Entre los sentimientos que se genera, es sentir que la sociedad no deja expresar el desafío, esencialmente pues la situación no es “merecedora”. Bastante gente no desean admitir que no solo son animales, son nuestros amigos, nuestros compañeros. Esto es, piensan que la unión que se tenía con la mascota no es tan fuerte ni tan esencial para vivir el luto.

Se llegan a percibir oraciones del tipo “si solo era un perro, tampoco hay por consiguiente” o “no pasa nada, te puedes obtener o adoptar otro”.

El sentimiento de culpa en el desafío

Asimismo es frecuente que se muestre la sensación de culpa, como por poner un ejemplo, que el malo se culpe por no haber llegado cinco minutos antes a casa y haber podido reanimar el fallecido, o haber cogido a sí mismo el vehículo… De forma frecuente la culpa se transforma en un mecanismo de control de la vida y la desaparición. Procuramos en nosotros, en nuestra compromiso, el sentido y el porqué de una muerte súbita que nos cuesta cuadrar y comprender.

También, en el momento en que se genera una muerte en nuestro ambiente mucho más próximo, este hecho nos pone frente la verdad de la presencia de la desaparición, que temor da y que procuramos eludir… Tomar conciencia de que parte de la vida que no administramos es una experiencia bien difícil de llevar a cabo frente.

¿Qué debo llevar a cabo para animar a un perro triste?

  1. Transporta a tu perro al veterinario para arreglar o descartar probables inconvenientes fisiológicos y prosigue las advertencias.
  2. Solicitud con tu veterinario cuáles son las pautas a proseguir a fin de que tu perro recupere su alegría natural, puesto que distintas etnias necesitan tratamientos diferentes. Aquí te dejo ciertos avisos en general:
    • Si debes salir fuera de casa a trabajar y tienes que dejarlo solo, deja una tele o radio encendida a fin de que no se sienta siquiera.
    • Saca a tu perro a la calle por lo menos 3 ocasiones cada día, y déjalo que corra, juegue, huela…
    • Procura dedicarle un tanto mucho más de tiempo. ¿De qué forma te sentirías tú si la persona que mucho más deseas (ahora ocasiones, a única) dejase de hacerte caso?

    Si tu perro muere en un incidente

    Las fases del desafío por un perro tienen la posibilidad de parecerse a las fases del desafío humano. La negación, el enfado, la negociación, la depresión y por último la aceptación. En este género de casos en el momento en que la desaparición es inmediata y antinatural nos ocupa un enorme sentimiento de injusticia. Si el incidente ocurrió por algún despiste por tu parte, sumale la profunda responsabilidad que te invadirá. Es bien difícil, pero procura meditar que usted no puede retroceder en el tiempo y mudar los acontecimientos. Volverás a comprobar el guion de ese día en tu cabeza una cantidad enorme de ocasiones pero la verdad siempre y en todo momento proseguirá siendo exactamente la misma y tu perro proseguirá faltando. De nada te servirá autofustigarte con lo que pasó.

    Por muy dolorosa que sea esta resolución considera que quizás llegó el instante de calmar el mal de tu amigo. Por todo cuanto te ha aportado, en parte se lo tienes que. Por el hecho de que hay instantes en los que padecer por padecer no transporta a parte alguna y que «ganar» ciertas semanas con la compañía es una decisión egoísta en el momento en que ves el suplicio que piensa cada día nuevo para él. Es esencial acompañar a tu perro en este desarrollo. Es duro pero después, entender que se sintió arropado hasta el desenlace y hiciste todo cuanto podías por él te va a ayudar a localizarte mejor. Si puedes, procura respetar sus prácticas y deseos, aun en ese instante. Compartí 12 años con un boxer que detestaba ir al veterinario. En el momento en que reconocía el sendero comenzaba a arrastrar la pata y su frecuente carácter jovial desaparecía completamente. Sin charlar del trato que reservaba al pobre veterinario. Se realizó mayor, enfermó y debimos terminar con sus sufrimientos mediante la eutanasia. A fin de que ese instante fuera el menos desapacible para él, solicitamos a un veterinario que no conocía que viniese a nuestra casa. Allí en la esquina preferida de la alfombra del salón, nos despedimos todos de él y salió entre mimos y caricias.

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